- En realidad, hay dos especies de utopías: las utopías proletarias socialistas que gozan de la propiedad de no realizarse nunca, y las utopías capitalistas que, desgraciadamente, tienden a realizarse con mucha frecuencia.

Michel Foucault


viernes, 5 de marzo de 2010

Promesas Enterradas.


Creían en las palabras que decía, palabras formadas con sentido.
Mientras él estaba en lo más alto, en sus días de descanso solo le pedía una taza de café a su amiga de infancia. Los lujos para él significaban otra cosa.
Creían en la mirada de sus ojos, reflejaban verdad. Una verdad pura, sencilla, clara.
Visitaba pueblo por pueblo, casa por casa, alma por alma. ¿Cuál era su intención? Escucharlos y entenderlos, nada complicado.
Cuando se alejaba, voces desesperadas se escuchaban. Una especie de exaltación por un futuro mejor. Él lo prometía.
Pero paralelo a semejantes sueños, una especie rara pero asesina le hacía más que frente, lo irrumpía.
¿Por qué tanta cizaña? ¿A un hombre honesto y cotidiano? Si solo luchaba por la equidad en su país. No se trataba de socialismo, marxismo o leninismo. Se trataba de justicia como virtud, tal cual Sócrates lo definió. ¿Por qué dolería tanto esa virtud? ¿Y porqué era un sueño para muchos y una pesadilla para algunos? Yo no lo sé, si alguien tiene una respuesta precisa para regalarme, ya saben.
Lo único que puedo llegar a saber es cómo terminó la historia. Como siempre: los malos ganan, los buenos pierden.
Esta especie asesina lo mató sin pistolas, sin cuchillos. Él solo se terminó.
Y luego vino la decadencia acompañada del dolor, de los llantos, del terror.
El libre comercio se promovía .Intereses económicos como eje del sistema.
Y como propina los aparecidos se convertían en fantasmas.
Fantasmas que hasta hoy siguen suspirando de dolor.

MariDanos

Gracias Carito y Vale por el apoyo!

1 comentario:

Caro dijo...

En buenahora =)

Hermosas y profundas palabras Mari! (Gracias a vos por compartirlas).
Tengo fe, de que esas palabras enterradas, no murieron. He aquí el mejor ejemplo, con estas líneas les das vida, y la utopía respira...

Beso!